http://www.replica21.com/archivo/articulos/s_t/045_sepulveda_artes90.html
Pareciera que desde hace 20 años, no se acierta a codificar el presente en cuanto estilos en las artes visuales. No existe una sola corriente o movimiento que se dé de manera única o siquiera de forma homogénea: todos los estilos coexisten simultáneamente y son aceptados, apropiados, recontextualizados y mezclados entre sí para crear obras complejas y llenas de nuevas significaciones. Por otro lado, las artes visuales de los últimos años, han tomado un rumbo que se acopla perfectamente a los factores que las generan en la sociedad actual. Los artistas contemporáneos reflejan en su obra lo que podría considerarse el factor más sustancial de fin de siglo: la obsesión con la velocidad. Si antes, palabras tales como desarrollo, evolución o progreso, quedaban fuera del ámbito de las artes, ahora el tiempo se perfila como un factor determinante y global. La saturación de información visual que reciben los artistas rebota de manera directa en sus obras que deben ser difundidas (expuestas) lo antes posible, para no ser obsoletas, para que su discurso sea vigente aunque sea por 15 minutos. Los valores modernos de la novedad y la autenticidad, vuelven a ser abordados por los artistas finiseculares, pero con un sentido de juego, con capacidad para ser reproducida, que responde a un tiempo puntual (el aquí y el ahora) y, en ocasiones, inmaterial (efímera, conceptual o electrónica).
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